Rubielos de Mora
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Patrimonio
De la muralla que un día protegió a la villa se conservan dos torres puerta. El portal de San Antonio, de estilo gótico, y el portal del Carmen. La iglesia del Convento de (las) Agustinas, construida en el siglo XIV, fue la primitiva parroquia. Adosado a su ábside se fundó en 1624 el convento de San Ignacio de Loyola. La iglesia de Santa María la Mayor, actual parroquia, es obra de principios del XVII. El Hospicio fue construido en 1749 en mampostería, con una nave y capillas laterales comunicadas entre sí. Este edificio junto al convento de carmelitas calzados, conforman el actual Museo Salvador Victoria.
Entre los edificios civiles destaca la excepcional casa consistorial. Destaca la espléndida lonja, con la antigua solería conservada en algunas zonas.
El casco urbano, cuidado con esmero, lo que le hizo merecer el premio Europa Nostra, conserva un trazado medieval donde numerosas casas blasonadas conforman su recorrido.
Destacan, el palacio de los Villasegura, la casa de los Barberanes y el palacio de los condes de Creixell, todos del XVIII. La casa de los Marqueses de Tosos y Condes de Samitier.
Otras casonas se distribuyen por sus calles, como la de los Leones, la de los Báguena, la de los Cebrián Corbatón, la del Lloret, la de Igual-Padilla, la del Mesón, etc.
Festejos
Invierno: Comienza con San Antonio (17 de enero), patrón de los animales, celebrado con hogueras y subastas.
Primavera: Sigue con San Miguel (principios de mayo), una romería campera, y San Juan (junio), centrada en los "quintos" y la plantación de un pino.
Verano: Incluye El Carmen (16 de julio), la patrona, con actos taurinos, y el Fin de Semana Medieval (finales de agosto), con recreaciones históricas.
Otoño: Destacan las Fiestas Patronales de la Santa Cruz (mitad de septiembre), las más importantes, y El Pilar (12 de octubre).
Gastronomía
La gastronomía de Rubielos y la Comarca Gúdar Javalambre se basa en la degustación de sus productos típicos. Los más destacados son el Jamón con Denominación de Origen de Teruel y la Trufa Negra (tuber melanosporum), ambos valorados por su excepcional calidad.
Además, se producen vinos y cervezas artesanales locales, junto con mermeladas y mieles.
Entre los platos tradicionales se encuentran las migas, los guisos, el ternasco y, en otoño, los rebollones (setas). La experiencia se completa con pastas y tortas típicas elaboradas en hornos de leña.