Moderada
Moderada Sobre la ruta
Recorrido moderado que busca acercarnos a dos de las localidades que cuentan todavía con dos pequeños castillos que en su día formaron parte del sistema defensivo que protegía el Reino de Aragón: los castillos de Santed y Berrueco.La ruta parte desde Gallocanta dirección norte, siempre a los pies de Peña Alta, tomando pistas forestales que nos acercarán a Santed. Aquí, aunque la ruta rodea los restos de sus castillo, podremos aparcar nuestras bicicletas y coronar a pie el castillo a través de los senderos señalizados. Tras ello, regresaremos dirección Gallocanta por pistas forestales cómodas y amplias. Tras cruzar de nuevo el casco urbano desde donde partimos previamente, tomaremos una serie de caminos que nos llevarán en ligera subida hasta la pequeña localidad de Berrueco. Allí, justo a la entrada del municipio, se encuentran los restos de su castillo: una pequeña atalaya (que deberemos coronar a pie) que nos ofrecerá sin duda una de las mejores panorámicas de toda la laguna.
Aspectos a tener en cuenta: algunos de los caminos transitan por zonas inundables, por lo que habrá que prestar especial atención al estado de estas zonas tras episodios de lluvias intensas.
Tipos de caminos:
- Senda: 18,6 km
- Carretera: 2,66 km
- Calle: 2,13 km
- Carretera nacional: 791 m
- Otras vías: < 100 m
Mapa interactivo proporcionado por
Wikiloc open_in_newGalería de la ruta
Momentos capturados por nuestra comunidad.
Puntos de interés en la ruta
Descubre lugares únicos para detenerte y disfrutar.
castle Edificio Castillo de Berrueco (Ruinas)
Ruinas de una antigua fortaleza medieval situada en un enclave elevado con excelentes vistas sobre la laguna de Gallocanta y el paisaje estepario de la comarca.
forest Naturaleza Fuente de los Haces
Singular arboleda y zona de sombra natural, ideal para descansar y disfrutar del paisaje durante la ruta.
water_drop Agua Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta
Si por algo lleva fama este bello enclave es por ser un auténtico paraíso ornitológico. Cada invierno es el lugar elegido por la grulla común para hacer un alto en el camino durante el trascurso de sus viajes migratorios. Un auténtico espectáculo visual y sonoro que merece la pena conocer.